Fein: «El Socialismo debe marcar el nuevo tiempo donde las mujeres son protagonistas»


Entrevista con el portal 0223 de Mar del Plata.

Junto al marplatense Jorge Illa, la exintendenta de Rosario aspira a conducir los destinos del partido en todo el país, lo que la convertiría en la primera presidenta mujer de la fuerza. En un mano a mano con 0223, reflexionó sobre los desafíos electorales, criticó al Gobierno y llamó a una «unidad» con diferentes sectores políticos.

Mónica Fein aspira a convertirse en la primera mujer en conducir los destinos del Partido Socialista en sus 125 años de historia y darle una impronta distinta, renovada, que lleve al espacio a tener una «voz nacional más fuerte» para tratar de romper con el proceso de polarización que ha marcado la tendencia de las elecciones disputadas a lo largo de la última década en el país.

La exintendenta de Rosario (2011-2019) reconoce que los debates de la política «se han alejado de los problemas de la gente» y advierte por un escepticismo social cada vez más pronunciado. Por eso, entiende que hay margen para que surja una tercera opción electoral que traiga la respuestas que no encuentran muchos argentinos en las propuestas del Frente de Todos o de Juntos por el Cambio.

Con vistas a las elecciones internas que disputará el Socialismo este 18 de abril, Fein mantuvo a fines de esta semana una recorrida por diferentes barrios y sociedades de fomento de Mar del Plata y se hizo tuvo lugar para tener un mano a mano con 0223, donde reflexiona sobre los próximos desafíos del 2021 y anticipa un llamado de «unidad» con diferentes sectores para construir coaliciones políticas.

-Por su pasado como intendenta de Rosario, también ha visitado Mar del Plata en varias oportunidades y eventos…

-Sí, he venido varias veces acá a distintas actividades. Mar del Plata es una ciudad convocante de todo el país. Se generan muchos procesos acá. Y la siento también muy cercana en Rosario en varios aspectos porque, si bien nosotros tenemos el río y acá está el mar, las dos ciudades miramos hacia el agua y hay un proceso de Puerto y de relación histórica que las hacen similares más allá de que tienen sus propios esquemas que las distinguen. Pero la veo muy parecida a Mar del Plata con Rosario en algunas características.

-Y con los problemas de coyuntura también hay cierta similitud, ¿no? En la ciudad, siempre que se habla de inseguridad, se toma como referencia a Rosario, Córdoba, las grandes ciudades…

-Es verdad. Las grandes ciudades tienen un proceso de violencia urbana dispersas y de desigualdades en territorios más acotados que se hacen que se expresen determinadas violencias. He visto que también compartimos esos desafíos complejos.

-Y al tener la oportunidad de convertirse en la primera presidenta del Socialismo, ¿cuál es la mirada de renovación que trae al espacio como dirigente y como mujer?

-En primer lugar creo que era hora de que las mujeres estuviéramos siendo parte de las conducciones de los partidos. Ni la UCR ni el Partido Justicialista tienen mujeres en su conducción y está muy bueno que el Socialismo marque ese tiempo. Las mujeres queremos liderar los partidos porque es donde se definen las lógicas y las estructuras partidarias. La lista que comparto con Jorge Illa es en paridad porque también estamos con Gisel Mahmud, que es la compañera que va a liderar la juventud.

Las mujeres en el Socialismo venimos hace mucho tiempo trabajando, discutiendo y organizándonos para ser protagonistas de este tiempo. Y creo que las mujeres están siendo protagonistas de un nuevo tiempo en el mundo y en el país y le va a hacer bien a la política el mayor involucramiento en liderar que estamos asumiendo nosotras.

-¿Y cuál es la diferencia que hoy puede marcar el Socialismo en un país políticamente tan extremo y polarizado?

-El país necesita de la mirada del Socialismo; el país necesita una opción política a futuro que convoque a distintos sectores políticos y sociales hacia una idea de coincidencias básicas de cómo salir de esta crisis sanitaria, económica y social, pensando en buscar esa alternativa que genere trabajo legítimo, que haga algo con los niños y niñas que están casi en un 50 por ciento en situación de pobreza.

En todos esos desafíos el Socialismo puede aportar su experiencia histórica y la más reciente también, como fue en Santa Fe y Rosario; la experiencia de compañeros legisladores en Jujuy, Mendoza y Córdoba, y también hay experiencias en ciudades.

Queremos ser la alternativa nacional que ayude a salir del país de esta crisis. Lo fuimos en el 2011 con Hermes Binner con el FAP (NdR: Frente Amplio Progresista) y creemos que hay que recuperar esta idea de un país normal, que mire e integre a todas las personas hacia un futuro mejor.

-¿Entonces ve lugar para que una fuerza centro progresista se consolide como una tercera opción en las próximas elecciones contra Cambiemos y el Frente de Todos?

-Creo que es necesario porque hoy la mayoría de los casos se definen en coaliciones o acuerdos para que no ganen unos u otros pero faltan proyectos y debates políticos. Es necesario decir qué hacemos con las pymes, con el biocombustible, con los procesos de desarrollo económico, con los femicidios… esos debates están ausentes en un país antagónico, polarizado, que se pelea por los medios, que busca al enemigo.

El Socialismo viene a proponer ese tercer espacio. Estoy convencida de que lo podemos construir porque la mayoría de los argentinos quieren resolver los problemas. La lógica de la polarización le es funcional a algunos sectores, y sobre todo a los grandes sectores económicos que no les importa que se discuta la distribución de los recursos, el ambiente.

El Socialismo quiere discutir esos temas y, junto con otros, creemos en las coaliciones políticas pero con un programa y un acuerdo básico previo donde se establezca lo que queremos hacer. No es para ganarle al otro. Eso es lo que vamos a hacer después del 19 de abril: una convocatoria a distintos sectores para construir esa alternativa.

-La recta para romper la polarización incluye coaliciones…

-Sí, seguro. Tenemos que fortalecer al Socialismo con todos aquellos que crean en una alternativa que no nos polarice todo el tiempo y que discuta los problemas de la gente. Está claro lo que le preocupa a la gente: el trabajo, la salud, la educación, mejorar la calidad de vida, que se pueda comer. Y creo que la política se empezó a alejar cada vez más y entonces la gente empieza a creer menos porque los debates que se dan ahí no responden a las necesidades de los ciudadanos. Queremos discutir esos temas. Esto no es solo diciendo lo que no nos gusta sino proponiendo, y eso es lo que va a hacer el Socialismo.

-Y más allá de la particularidad de la pandemia, ¿qué mirada tiene de este tramo del Gobierno? ¿La defraudó Alberto Fernández?

-Yo considero que este Gobierno es otra oportunidad perdida. El presidente planteó una convocatoria a los argentinos a la unidad y eso duró muy poco tiempo. Enseguida prefirió unirse al proceso de polarización y tomó una serie de decisiones en las que perdió la oportunidad de mejorar las condiciones de vida, desde la jubilación, la transparencia, la Justicia… todos queremos mejorar la Justicia pero pensando en una mejor Justicia para combatir el femicidio, para dar una respuesta más clara al delito complejo. Queremos esa Justicia pero no una en la que se quiera buscar la impunidad para nadie. No hay que profundizar la grieta y eso es lo único que han hecho los últimos gobiernos.

-¿Coincide con el planteo que hacen otros sectores y dirigentes de que Cristina Kirchner y Mauricio Macri deben dar un paso al costado para evitar que su imagen alimente la grieta con la que convive el país?

-No sé si pasa porque dos dirigentes den un paso al costado pero si creo que los sectores políticos tienen que buscar alternativas que no nos lleven a discutir personas o a ver quién fue el peor del peor. Hay que mirar hacia el futuro y en el futuro algunas coincidencias para salir de la crisis tenemos que buscar. Y para encontrar las coincidencias hay que entender que el que está enfrente puede ser un adversario político pero no un enemigo. Ese es el desafío que tenemos: promover un diálogo político donde hay diferencias pero donde también hay que salir con políticas de Estado, de largo plazo, que busquen alguna coincidencia par que las pymes vuelvan a producir y generen trabajo legítimo, formal. Eso es algo básico.